De vuelta a Obras. De nuevo Metal.

Pero qué calor! Para las 21, hora en que el gnomo ese que estaba dele toquetear la guitarra de Billy se dejó de joder por un rato, mi jean era como un contact. Adherido de tal forma a mi piel que iba a necesitar vapor para sacármelo.

J: no salen más, a las nueve dijiste?
Yo: sí, deben estar armando la lista de temas…"a ver qué nos acordamos?"
F: “Paint in black. Ah no, pará! Esa no es nuestra”

Y queriendo formar una cortina de humo, que se la fumaron todos los que estaban apiñados en la cabecera de la popu, salieron los 5.

El grupo británico, liderado por un Astbury amatambrado, que menos mal que tenía como 2 mts de vallado, porque si se tiraba, quebraba un par de húmeros y un Duffy que podríamos decir que físicamente es el Brian Adams del metal regresó a la Argentina con su tour “Return to the Wild”. Sí, a mi también me parece redundante.

Los muchachos cumplieron. No voy a llenar de obsecuencias este post, porque a decir verdad, para mi gusto y tratándose de metal el sonido estuvo un poco bajo y a mi me gusta sentir que me vibra el pecho.

Igual, con sus casi 50? Pirulos, no defraudan. Abriendo con Lil’ Evil, hicieron un repaso por todos sus clásicos: Sweet Soul Sister, Electric Ocean, Fire Woman, Rise, Revolution, Rain, Love Removal Machine, Wildflower, Wonderland, que a me pareció el tema quizá más heavy de su lista, aunque de "Ceremony" podrían haber elegido otro.

Incluso el calor hizo necesario un poquito de “unpluged”con Eddie y otro que no me acuerdo, porque por más que le pusieron el mini-turbo al lado de la jeta y después le pusieron dos ventiladores más, no se aguantaba.

Pasó The Cult, arrancando esa pena dominguera -que la mía era poca, después de un finde "de locos", y más sabiendo que Boca perdía y que a Estudiantes todavía le queda un tirito. Pasó tal vez sin gloria -por lo menos para mí, pero no los culpo, es que vengo metiendo un recital atrás del otro y ya es dificil sorprenderme. Pero lo importante es que pasó y cumplió: Metal es lo mejor que le puede pasar a un domingo, con los tres temas iniciales y el pogazo de Love Removal Machine, ya estaba más que justificada mi entrada.

Mucho Pepsi, mucho animarse a más, pero la próxima prende el aire. Salames en guantera, eso parecíamos.

Y digamos que la Pepsi tampoco hace milagros.