Domingo de madrugada. Sms de P*: tengo una propuesta musical indecente para hacerte.

Indecente + musical = contá conmigo.

Además, los domingos ya son un bajón de por sí, no me iba a quedar en mi casa. Cualquier cosa era mejor plan. Sobretodo cuando se te “corta” la transmisión del cable justo en el momento que Jack Black conecta a Baxter de un patadón...no me podés hacer esto justo ahora!

Y así, tipo 18 pasadas de ese mismo día me pasaron a buscar. Subo al auto y sonaba Houses of the Holy. Uh, qué bueno, pensé y P* me dice: si querés fijate en la guantera que tengo otros cidis. Me fijé por que la curiosidad es más fuerte, pero no pensaba cambiarlo.

Llegamos a destino justo a tiempo. Es que con la edad –no la mía, la de ellos- uno adquiere un timing diría casi Suizo para los recitales y/o eventos masivos en general.

Apenas pasados unos minutos de las 20, comienza el chow: Catupecu Machu, para dar cierre al festejo del 124° aniversario de La Plata.

Si bien es la 3ra vez que los veo, no tengo mucho background de la banda. Me gustan mucho, pero a diferencia de otras cosas que veo, más que los ya clásicos: Cuadros dentro de cuadros, Plan B, Perfectos Cromosomas, Entero o a pedazos, no puedo nombrar.

A la hora de los covers, Persiana Americana, como alguna vez sonara en esa misma plaza pero de la mano de Soda, seguido de Pasajero en Extinción de Cabezones. Covers con la impronta power-rock de Catupecu, especialmente para el primero que Zeta ejecutaba con cierta lógica autoridad.

“El pogo más grande del mundo”, así fue como anunció el Indio a Jijiji, la única vez que los pude ver. “El pogo más raro del rock”, así fue como P* anunció lo que se venía. Le contesté: “sí, sí, lo conozco y lo padecí.” Yo ya sabía lo que venía, dije que era mi 3ra. vez. Fernando empieza a entonar las primeras estrofas: Y vi lo que toca estaba quieto tocando el arpa hoy despertate no estás muerto no esperes, no..! Y se calla. Mira a la gente, se notaba que estaba disfrutando de esa postal. Ese vaho infernal que ascendía desde el piso porque nosotros ya pisabamos hace rato sin el suelo. “Qué momento!” dice Fernando. Sin ninguna duda, era un momento tan tenso, de tanta expectativa que daba hasta un poco de miedo. La gente que se abría, y se abría y el piletón cada vez más Y más grande. Se corta la cuerda: DALE! Tremendo pogo! Está claro que no es el más grande del mundo, pero qué flor de pogo!

El cierre la verdad que a mi me puso la piel de gallina. Un “Dale Gaby, dale César” sostenido y Fernando que dice: “este tema nunca tuvo más sentido que ahora para mí”...Olvido todo este frio reunido de una sola vez. De vez en cuando, cada tanto los juegos prohibidos nos sacan ese frio..

En suma, una muy buena forma de cerrar el domingo: saltando.

Varias observaciones que hacer al respecto:

1° - Es notable como Zeta con el pasar de los años, se fue viniendo cada vez más parecido (físicamente) a Joe Satriani. Está grosísimo! Ahí hay mucho licuado protéico.
2° - La gente no puede mirar al cielo con la boca cerrada.
3° - Para el regreso, Led Zeppelin III, sólo porque tenía muchísimas ganas de escuchar “Since I’ve been loving you”. Pero reparé en otro track antes de llegar a ese. “Friends”, por Dios!! No me acordaba lo bueno que es ese tema, ahora no puedo parar de escucharlo. Cómo pude estar tanto tiempo sin nada de Zepp en el I-pod!