Qué descaro el mío! Realmente, no tengo escrúpulos. Atreverme si quiera a esbozar una crónica de lo que viví ayer. Será tal vez que D* no se cansó de repetirme en toda la noche: “sos una pendeja irrespetuosa” y haciendo eco de sus palabras, me libero de todas las presiones. Que sea lo que Dios? quiera.

Una imagen vale más que 1000 palabras. Exacto. O sea que yo debería escribir el equivalente a 17 Biblias, 12 Divinas Comedias, 4 Hermanos Karamazov, 23 Mil y una noches, 7 Quijotes, y 35.000 Condoritos para darles una somera idea de lo que es la “Experiencia Daft Punk” (EDP)

De hecho es eso justamente: una experiencia. Y una experiencia distinta a toda otra experiencia que hayan vivido. Absolutamente nada se asemeja a esto. Por lo menos nada de lo que vayan a vivir en este planeta. Quizá Víctor Sueiro en sus viajes al “infinito y más allá” pueda decir que hay algo más poderoso que lo que Thomas Bangalter y Guy-Manuel Homem Christo despliegan en escena. Por que fuera de eso, creo que nadie está en condiciones de afirmar lo contrario. Sí, y lo digo con total seguridad. Con mis 25 años y mi “qué se yo de la vida”. Con mis “quién-sabe-cuántos recitales he visto”. Con mi irrespeto. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, y miren lo que les digo, que éste, señores, es EL recital de mi vida. Y lo será de todas las almas robóticas que se hicieron presentes en el Club Ciudad de Buenos Aires en el día de ayer. Y lo será de todo aquel que viva esta “Experiencia Daft Punk”.

Quizá algún lector desprevenido, al ir avanzando sobre esta crónica se diga: “Eh, pero para taaanto?”. Sí, para tanto. Lamento que no se presenten en una segunda fecha para que todo aquel escéptico se acerque con todas sus dudas y confirme lo que aquí trato humildemente de describir.

Sí, por que a pesar de mi irrespeto, tengo que ser humilde. Sería muy pretencioso de mi parte decir: “Daft Punk es esto, te hace vivir lo otro, te hace sentir así, te transmite asá”. Muy pretencioso y muy injusto. Injusto porque al intentar definir todo eso, lo estaría conceptualizando. Le estaría poniendo límites, lo estaría inevitablemente encasillando. Y no creo que eso sea posible.

De hecho, mientras escribo esto, estoy pinchando en todos los links de diarios y revistas locales en busca de fotos y algún comentario al respecto. Pero no hay nada. A lo sumo viejas entrevistas a Bangalter, que es el vocero del dúo.

Sólo la Rolling Stone, hasta ahora, actualizó su sitio con algunas fotos y un pequeño copete.

Es que claro! Sólo alguien irrespetuoso puede atreverse a escribir sobre esto. Y seguramente el grupo de cronistas de la RS, de Inrrockuptibles, de toda revista especializada y de todos los diarios, se debe estar rompiendo la cabeza contra el escritorio para poder llevarle al jefe de edición una simple nota. Aunque mal no sean, 1000 palabras que describan tan sólo una imagen. Pero qué imagen? Diganmé señores creativos, señores periodistas de “espectáculos”: con qué imagen se quedarían? Eso sí que es una falta de respeto. Decir: “rescato esto” o “lo realmente sorprendente fue esto otro”. No way.
No es posible. Todos los que estuvimos ahí, sin dudas, lo sabemos. Y mientras nuestras pupilas vayan avanzando sobre esas líneas, nuestras emociones van a estar encontradas. Por un lado se nos dibujará una sonrisa, porque podremos darle imagen a esas palabras. Pero por el otro, diremos: “eso SOLO no es La Experiencia Daft Punk”.

Si bien no es posible definirlo, existe un concepto claro. Claro sólo para el que lo vivió y que bien define Bangalter, en esta entrevista para el Sí: un universo, una iconografía o mitología como ésa, una mitología muy modesta, pero es crear un universo de ficción u onírico; por eso es un universo muy personal.

Así como también dice en otra nota: Daft Punk es arriesgar todo el tiempo y moverse constantemente.

Sólo ellos son capaces de poner en palabras de qué se trata todo eso. Y ni aún así, llegan a transmitir de qué se trata esta EDP. Sí, ahora releo esa entrevista y entiendo. Pero sinceramente debo decir que cuando la leí por primera vez, me asusté un poco. Dije: “mmm…me parece que esto no va a ser gran cosa, tan sólo un recital más”.

Sorprendente. Eso fue sorprendentemente demoledor. Derribaron todo prejuicio, toda idea, todo preconcepto que podía haber formulado en mi cabeza. Y ahí sí entendí a lo que Thomas se refería. Lo entiendo pero no puedo explicarlo. Como nadie puede explicar si existe o no existe Dios. Nos pueden embarullar con miles de sandeces bíblicas, pero nadie está realmente en condiciones de darnos una explicación. Y con la “EDP”, lamento decirles, pasa lo mismo. Nadie puede definirla. Y aunque lean por ahí un intento de descripción, sepan que los están subestimando. Que esto no se puede filtrar. Sé que quien no haya estado ahí va a pensar: “bueno flaca, pará, seguro estuvo bueno, pero dejá de delirar”. Sin embargo, el que haya estado presente, a medida que avance sobre estas letras me va a comprender y va asentir cada palabra que aquí decidí postear.

Quiero ser clara. No es que se trata de "La Experiencia" en sí, por sobre cualquier otra experiencia de sus vidas. Eso es muy personal y decir eso sí sería faltarles el respeto (viste D*, algo aprendí). Sólo estoy diciendo que yo no estoy en condiciones de describirla. Que para mí, marca un antes y un después. No todos los días se viven cosas como esas.

Bien podría haber encarado esta crónica de un modo menos personal y decirles lo que leerán en cualquiera nota. Lo que ya se ha dicho que: este Dúo Francés hace una mezcla de electro-house, tecno, pop, funk, acid-soul, teclados ochentosos y quién sabe cuanto otro sonidito minuciosamente seleccionado y perfectamente sincronizado con los miles de efectos visuales que no se repiten en todo el recital, que tienen una puesta en escena que va más allá de lo que sus sentidos pueden procesar, que cada beat está pensado para que todas sus terminaciones nerviosas vibren, que no es posible cerrar los ojos un segundo porque sería privar a sus memorias de un cúmulo de imágenes irrepetibles.
Podría también haber encarado esta crónica diciendo que: abrieron con el soundtrack de “Encuentro cercano del 3er tipo”, y que efectivamente fue ver algo de otro planeta. Que fueron apenas 80 minutos de saltar hipnóticamente con temas como Daftendirekt, WDPK, Revolution, Da funk, Around the World, the Prime Time of your Life, Robot Rock para depositarnos nuevamente en Tierra con un “Human After All”, que dio cierre a este viaje intergaláctico.
Finalmente, invitarlos a que: entren a Youtube, en busca de esas imagenes (pobremente filmadas y con un sonido deplorable) que yo no puedo describir, a las miles de notas que hay, que compren sus 3 discos (oficiales).

Aún así, mal que me pese ser yo la que les baje línea, no podrían estar en la piel de las mentes que vivimos lo que aquí he dado en llamar: la “Experiencia Daft Punk”.

Una revolución en todos los sentidos, una euforia inigualable, una adrenalina incontrolable, una felicidad extrema. Eso tal vez sea la “EDP”. Lo demás es puro verso.

Advertencia: soy una obsesiva de las ilustraciones de mis post. Pero en esta oportunidad, nunca han tenido menos sentido. Las pego por un sentido estético. Y porque a nadie le gusta leer un texto de corrido sin una foto, una imagen o algo que amenice la lectura.

“Now - Live it - Prime time of your life”. Quizá estas palabras sean las más apropiadas. No exagero y si creen que sí, uds. qué saben?

Ah, también ese día ví a TV on the radio, Yeah, Yeah, Yeah y me quedé bailando hasta las 5 y pico de la matina con DJ Shadow y DJ Stewart. Y el día anterior fui a ver principalmente a los Beastie Boys. Pero después de semejante sacudón mental no puedo escribir sobre otra cosa.