Los hombres son realmente básicos. En lo que a necesidades se refiere. No piden mucho, no necesitan mucho.

Ojo, con el tema de los productos dietéticos, los yogures ser, las barritas de cereales y las gaseosas light algunos sufrieron un desbalance hormonal, aumentando su nivel de estrógenos, lo que trajo aparejada la mutación de "su" neurosis por "nuestra" histeria.

Pero concentrémonos en una sola cosa por vez.

¿Un hombre que quiere/espera en definitiva de una mujer?

Salvo casos aislados, la mujer más perfecta que han conocido y que conocerán (ya que es un patrón mental inmutable por definición) es su madre.

Y no los culpo. No señor. Y no tiene nada que ver con ese bendito Edipo y toda la perolata sofocliana.

Cómo no va a ser así? Si lo primero que nos enseñan a escribir es eso: “Mi mamá me ama, mi mamá me mima”. (Obviemos la educación a fines de los ’50, sino me voy por las ramas)

Pero nosotras no la magnificamos tanto, porque está “papito”, que papito es fuerte, lo vemos con ese traje azul y corbata, bien peinado y prolijo, con ese maletín y el coche limpio, que sale muy temprano a trabajar, que habla de cosas importantes, que tiene una voz profunda, que los domingos grita Gooool muy fuerte, que le tira cáscaras de queso al perro, no le da bola y es al que más sigue, que usa tanto perfume que se siente en el aire aún dos horas después de haberse ido. Que sigue haciendo algún deporte. Que nos hace caballito, el avioncito, las “pruebas” de acrobacia, nos tira desde sus hombros en la pileta, nos hace el “caballito gris”. Que se pone los anteojos y lee el diario a la mañana con cara seria.

Y además eso se ve en las decisiones que toma cada uno. A ver, voy a tratar de explicarme bien en esto.

Nosotras, admiramos a papi porque toma decisiones importantes, como cambiar el coche, poner rejas en la casa, construir un quincho o comprar la compu o el Nintendo para los chicos.

En cambio mami, toma decisiones más básicas y ahí es donde los hombres no resisten. A saber: decide si acompaña las milanesas con puré o con papas fritas, la proporción de batatas al horno respecto de la cantidad de papas, decide la fragancia del desodorante de ambientes (después del perro, el segundo mejor amigo del hombre) y cosas por el estilo.

Así que, una vez que pudieron hacerse una idea del trasfondo de mi conclusión, podemos ir esbozando las razones inmediatas de la misma.

Un hombre necesita:

- Ropa limpia. En realidad no necesitan ropa limpia. Porque ellos no distinguen la diferencia entre el lavado y la desodorización de las prendas. Pero en algún momento lo terminan por sufrir. Por eso necesitan alguien que les limpie la ropa.

- Comida casera. Porque es abundante y se puede repetir, se puede comer de la olla (algo irresistible para ellos), se puede recalentar a la noche y con todo ese juguito que se concentra queda mucho más rico.

- Ambiente ordenado. Miren lo que les digo. Ni siquiera limpio. De hecho hay lugares en los que el hombre jamás limpiaría. Por ejemplo las hendijas de una persiana. Pero con que haya olorcito a salsa en la cocina, a lavanda en el baño, encuentren la púa de la guitarra, el control remoto y los forros, están hechos.

- "Mute mode" (como yo lo llamo). Que por ningún motivo les hinchen las pelotas, con nada. Si quieren dejar la toalla húmeda sobre la cama, está bien. Si quieren poner los pies con los zapatos en el sillón, está bien. Si no quieren usar posavasos, está bien. Si aprietan el tubo de dentífrico por cualquier lado y lo dejan destapado, está bien.

- Promiscuidad absoluta. Sin culpas, sin arrepentimientos, sin portazos, sin revoleo de ceniceros.

Por lo tanto, hete aquí mi conclusión:

Así como los brasileros son los mejores jugando al fuchibol, los suizos en hacer chocolates y ajustar relojes y los egipcios en hacer pirámides, las paraguayas son las mejores “amas de casa”, sin la necesidad de ser “amas”. Ellas “le” limpian, “le” cocinan, “le” lavan, “le” ordenan y cuando terminan, se van. Y son gauchitas. No protestan nunca, no se quejan. Al contrario, el “patrón” es prácticamente un dios. De hecho le rezan a la virgencita de Itatí a diario para que lo proteja.

Y teniendo semejante mujer a su lado, que los conciente, que los atiende, que los “mima” como una madre, y no lo molesta con nada, ¿que hombre en su sano juicio va a buscar en otra mujer todo eso que ya tiene por $5 la hora?

Seguro que alguna va a saltar diciendo: pero una mujer es mucho más que una “mucama”.

Si ya lo sé. Pero a los hombres no les importa. Sí, al principio si. Porque es como con los perros, que hacen su gracia y que son lindos de cachorritos. Pero después crecen, se “deforman”, rompen todo, hay que sacarlos a pasear, comen como sabañones y el bendito alimento balanceado sale una fortuna.

Entonces, en resumidas cuentas, lo que quieren es:

Por un lado, una mujer que los atienda como su madre, sin tener que sentirse culpables porque el domingo en lugar de levantarse al mediodía a comer “la pasta” prefieren dormir para recuperarse de la resaca y poder ver el partido en mínimas condiciones vitales, mientras se clavan los tallarines que la pobre santa les dejó en la cacelora.

Por el otro lado, está el sexo. Que en el hombre se torna una necesidad fisiológica imperiosa. Cuando el dolor de pelotas se hace inaguantable, tienen que descargar. No importa con quién. Y si están de novios, las chances aunque no lo crean disminuyen. Porque seguramente, en ese momento, la señorita o bien le mete alguna excusa porque no se fue a depilar y parece uno de los hermanos macana, o está muy deprimida como para “eso” porque fue a la clase de manualidades y no le sale la mezcla de papel maché.

A todo esto sumemos, el gusto particular que el hombre encuentra en la “variedad”. Por qué es esto? Porque al hombre también le gustan las “sorpresas”, lo ridículo, lo raro…Con esto lo que quiero decir es que no es necesario que la minina los haga delirar de placer con tal que la revolcada les deje alguna anécdota sabrosa para compartir con sus amigotes.

Uffff…que difícil que es explicar todo esto. Y hay tanto por desarrollar. Pero espero que con esta suerte de “Introducción a la mente masculina” haya dado algo de luz a mi conclusión*, que es en definitiva en lo que me quería concentrar.

Para lo demás ya habrá tiempo.

*La proliferación de hombres solteros, el aumento de la tasa del pajerismo y la constante negativa al compromiso están intimamente ligadas a la importación de paraguayas.