Después de varias idas, vueltas, caras de orto, llamados, plantones, corridas y otras desorganizaciones menores que pusieron la aguja grande en el 10 y la chiquita en el 3, salimos. Divididos desde siempre. Pero no por mucho.
Tribu de Jah, por lo menos vi que estuvieron...para decir: "Tribo de Jah iba a tocar 50', pero son 40', Tribo de Jah no quiere complicaciones".
Y no voy a detallar nada, de nada. Si puediera hacer de este día una cronica literal como en otras oportunidades, de qué "Espiritu Reggae" puedo hacer alarde?
Aunque saltamos con Fidel y un gordo que lo único que hacía era mover una bandera de Etiopía, bailamos con Los Cafres buscando un poco de "Aire" y nos apretamos con Nonpa para entrar al "Universo del Reggae" (se armó?), sólo voy a comentar algo de "los-de-afuera".

Primero los reyes del Ska, los padres de Dancing: Skatalites.
Inicia el conteo para explotar en un Freedom...Sounds. A movernos de un lado al otro y a saltar con "largas" versiones de Guns of Navarone y You're wondering now. Y entra la dulzura: Doreen Shaffer para ponerle "más" voz a Sugar, sugar. Qué lindo un poquito de Rocksteady! Incluso se despacharon con Simmer Down, el "primer sencillo" (sencillo, já) de los Wailers.
El problema de estos festivales es el estado "manija" constante. Porque te dan sólo 40 o 50 minutos de buena música -en el caso de Skata, excelente música- y se van así no más. Ni bises, ni un amague, ni nada. Cuando se van, se fueron. Y vos que estabas "al palo" gritas: "no por favor, no me dejes solo en este momento!"
Pero quedaban otras cosas por oir, así que el bajón se toleraba -y con el shot me sentía Gardel-.
Pasado el "Puterío Nacional", cerca de no-sé-que-hora (pero sé que era de noche): Ziggy Marley, para cerrar este día en que las ferias hippies estuveron más vacias que nunca.
Conscious Party, Black Cat, Let Jah will be Done y los hitazos: Jammin´, Tomorrow People, No More Trouble y Look Who´s Dancing.
El campo del escenario principal, del popart y todo lo que inmediaba estaba hasta las pelotas de gente balanceandose, con la cabeza colgando unas veces hacia atras, otras hacia abajo, moviendo las manos, con los ojos achinados, con una sonrisota estampada en la cara.
El show alcanza su fin: Love is My Religion.
Lo que les había dicho antes: Manija.
Así que de ahí, caminando hasta una parrilla que se apiade de lo que quedaba de nuestros cuerpos y nuestras mentes.
Y qué solidarios que estuvieron!
Gran noche para el cuerpo, la mente y el espíritu...
Amén.